L
Cuánto pesa el silencio y cuánto pesa
esa garra que hundes en mis entrañas;
cómo son cuchillos cuando te ensañas
las palabras de tu boca inconfesa.
Emergiendo de ti, siendo promesa,
me hacen perder mi fuerza y me acompañas,
como liturgia armada de espadañas
líricas, en un rito que no cesa.
Y yo, labrando un campo amargo y duro,
una luna de cráteres dolosos,
a mi sangre como a bueyes apuro,
me hundo en el derroche y en sus fosos
y del verde trigal que sólo auguro
los granos ya me pesan como acosos.
Cuánto pesa el silencio y cuánto pesa
esa garra que hundes en mis entrañas;
cómo son cuchillos cuando te ensañas
las palabras de tu boca inconfesa.
Emergiendo de ti, siendo promesa,
me hacen perder mi fuerza y me acompañas,
como liturgia armada de espadañas
líricas, en un rito que no cesa.
Y yo, labrando un campo amargo y duro,
una luna de cráteres dolosos,
a mi sangre como a bueyes apuro,
me hundo en el derroche y en sus fosos
y del verde trigal que sólo auguro
los granos ya me pesan como acosos.
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