LVI
Más gozará el que nunca rememore,
luna extasiada, el traicionero beso,
la lenguaraz doctrina del regreso,
el que el abrazo inerte no atesore.
Menos sufrirá aquel que no desdore
las bellas armas del amor confeso
y, andado el tiempo, resurgirá ileso
y, a menor llaga, ya menos implore.
Si vez alguna yo en mis trece sigo
de escrúpulo que lame adocenado
el filo de la rosa que persigo
que no me llamen más y, no nombrado,
que caiga pues el rayo desamigo,
montaraz que la vida ha terminado.
Más gozará el que nunca rememore,
luna extasiada, el traicionero beso,
la lenguaraz doctrina del regreso,
el que el abrazo inerte no atesore.
Menos sufrirá aquel que no desdore
las bellas armas del amor confeso
y, andado el tiempo, resurgirá ileso
y, a menor llaga, ya menos implore.
Si vez alguna yo en mis trece sigo
de escrúpulo que lame adocenado
el filo de la rosa que persigo
que no me llamen más y, no nombrado,
que caiga pues el rayo desamigo,
montaraz que la vida ha terminado.
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