LV
Ay, porque me embelesan los desiertos
o de la multitud el seco filo,
o porque en las barandas yo vigilo
el sueño presumible en los injertos
claudican los ababoles abiertos
desde el verde agradable de su asilo
y azota el viento, ardiente refucilo,
la claridad de los trigos disertos.
Mi persona, a la sinrazón rendida,
no es consciente del tiempo disipado,
letargo de la nube desabrida,
y toda mi experiencia está en un prado
constantemente a ti ya sometida,
amargo pan, almíbar malogrado.
Ay, porque me embelesan los desiertos
o de la multitud el seco filo,
o porque en las barandas yo vigilo
el sueño presumible en los injertos
claudican los ababoles abiertos
desde el verde agradable de su asilo
y azota el viento, ardiente refucilo,
la claridad de los trigos disertos.
Mi persona, a la sinrazón rendida,
no es consciente del tiempo disipado,
letargo de la nube desabrida,
y toda mi experiencia está en un prado
constantemente a ti ya sometida,
amargo pan, almíbar malogrado.
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