LIV
Subsidio de lágrimas no te debo
o la aventura tórrida que amaga,
ni arrecia para ti la almendra vaga
en un limbo de albor crecido y nuevo.
Sí te adeudo este contraluz que elevo
como el abrazo fresco de la aulaga
cuando el sol ardiente más estraga,
suspiro que se escapa del erebo.
Quiero que tú me salgas por los poros
todos los albas de aquí al fin del mundo
y pellizcar del mediodía los oros,
o agrado de las flores oriundo.
No quiero más el dios de mis azoros
si no es tu cruz la culpa en la que abundo.
Subsidio de lágrimas no te debo
o la aventura tórrida que amaga,
ni arrecia para ti la almendra vaga
en un limbo de albor crecido y nuevo.
Sí te adeudo este contraluz que elevo
como el abrazo fresco de la aulaga
cuando el sol ardiente más estraga,
suspiro que se escapa del erebo.
Quiero que tú me salgas por los poros
todos los albas de aquí al fin del mundo
y pellizcar del mediodía los oros,
o agrado de las flores oriundo.
No quiero más el dios de mis azoros
si no es tu cruz la culpa en la que abundo.
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