LII
Trinos hoy se me escapan de alegría,
golpes de disipada luz al verte,
las ganas se me erizan de entreverte
y recuerdos salobres en jauría.
No ardas, pues, en esa letanía
de jilgueros ansiosos de tenerte
logrando el plenilunio de tu suerte,
tu brillo de sortija en mancebía.
O ven a conciliar la triste menta
con la cañaduz o con la melaza
absoluta que en tu alambique alienta
o dame el golpe ardiente de la hogaza,
el manotazo de ola cenicienta
que mis sueños ahoga cuando abraza.
Trinos hoy se me escapan de alegría,
golpes de disipada luz al verte,
las ganas se me erizan de entreverte
y recuerdos salobres en jauría.
No ardas, pues, en esa letanía
de jilgueros ansiosos de tenerte
logrando el plenilunio de tu suerte,
tu brillo de sortija en mancebía.
O ven a conciliar la triste menta
con la cañaduz o con la melaza
absoluta que en tu alambique alienta
o dame el golpe ardiente de la hogaza,
el manotazo de ola cenicienta
que mis sueños ahoga cuando abraza.
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